Este segundo día sería el elegido para dirigirnos a la exposición de “El Señor de los Anillos” que era por lo que habíamos venido a Santiago.
La exposición es muy interesante y le recomiendo a todo el que pueda ir que lo haga, ya que por lo que cuesta la entrada merece y mucho la pena.
Hablando de entradas, existen tres tipos de entradas:
Una vez dentro puedes ver los trajes y las armas de Gimli y Legolas, además de un surtido de trajes y armas de elfos, hombres, orcos, trasgos y Uruks. También se pueden ver dibujos creados por Alan Lee, bustos de Gollum y una maqueta de un Mumakil u olifante. Todo ello aderezado con la música de las películas y en un ambiente con luz suave. Muy, muy bonito la verdad.
Como no se pueden sacar fotos os dejo con un par de ellas que hice a la entrada de la exposición:
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Después de ver la exposición nos dimos una vuelta por Santiago para ver cosas que no habíamos visto. He aquí algunas fotos:
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Más tarde buscamos un sitio para comer dónde se pudiera elegir tanto una mariscada como algo más. El restaurante “El Rápido” fue el elegido, y la verdad que mi ensalada y la lubina estaban de lujo.
Después de comer fuimos a descansar y resulto que Tiko se puso mal del estómago y comenzó a vomitar. Así pues aquella tarde Christian y yo salimos a tomar algo y cenar. Mientras tomabamos una copa y una tapa de aceitunas y cacahuetes que nos habían sacado sin pedirla en la cafetería “París”, se nos ocurrió la idea de llevarle una manzanilla a Tiko y así lo hicimos.
Le preguntamos si iba a salir por ahí a cenar y dijo que no le apetecía así que volvimos a salir Christian y yo a cenar. Aquel día decidimos cenar de pinchos y fuimos a “La taberna do Obispo” un bar en el que ponen pinchos y montaditos. La verdad es que estaban muy buenos, pero como el sitio era pequeño y siempre estaba lleno se hizo agobiante el estar allí.
Tras cenar fuimos a buscar un sitio dónde tomar algo y dimos con un Irish Pub en el que había buen ambiente. Ahí me picó la curiosidad y pedí una media de cerveza Guiness, para probar y la verdad, me gustó. Estuvimos allí hasta la una menos algo de la madrugada, momento en el cual pusimos rumbo hacia la Rua do Franco para comprar otra manzanilla para Tiko (que por cierto nos costó encontrar, ya que en el primer bar al que fuimos nos dijeron que estaba cerrado, el segundo que no podían hacer nada para llevar y por fin en el tercero nos la vendieron).
Tras preguntar a Tiko como se encontraba y dejarle la manzanilla, nos fuimos a dormir, esperando un nuevo día.
Muy chula la exposicion de El señor de los anillos, sobre todo las armas y los trajes.
En cuanto al aspecto gastronómico es increible. En la Rua do Franco cada puerta es un restaurante, todos peleandose por captar clientes.