La era del “smartphone”
¿Quien no recuerda su primer móvil con cariño? En mi caso fue un Nokia 3210, hace la friolera de 10 años. Por aquél entonces no existían las conexiones GPRS, UMTS (también conocida como 3G) ni HSDPA, ni sus posteriores variantes, sino que nos conformábamos con conexiones GSM y, como mucho y en terminales de gama alta, los primeros MMS y pantallas a color.
La tecnología móvil ha evolucionado tanto en estos últimos 10 años que ahora, la mayoría de la gente no puede concebir su vida sin su iPhone cuya quinta versión está siendo fabricada actualmente. Apple, con su forma de ver las cosas, fue el gran revulsivo que la industria de la telefonía móvil necesitaba para experimentar el gran auge que, a día de hoy, experimenta. Y es que, aunque a algunos les duela reconocerlo, sin la Apple de los últimos años el mundo, en su vertiente tecnológica sería un lugar diferente.
Posiblemente Android, el sistema operativo móvil de Google, no existiese si iOS no hubiera sido desarrollado en los “laboratorios” de la empresa de la manzana en Cupertino. Tampoco Microsoft hubiera aplicado ese giro radical a Windows Mobile 6 para convertirlo en Windows Phone 7, cambio que no sentó muy bien en el sector empresarial, hacia el que Microsoft había mostrado una especial predilección. Personalmente creo que iOS ha sido la energía inicial que ha creado el Big Bang de la tecnología móvil.
A día de hoy no puedo vivir sin mi Desire HD, un terminal que ahora ya no es de última generación, pero que lo fue en su día y que me es muy útil. Mi teléfono me permite conectarme a mi cuenta de Gmail, escuchar mis canciones favoritas de Iron Maiden en Spotify, o recibir las últimas actualizaciones de mis amigos en Facebook o Twitter. También planificar mi tiempo libre con un calendario que tiene una integración perfecta con Google Calendar o editar un documento en la nube con Google Docs. Incluso orientarme a pie o en coche con Google Maps y el GPS integrado o leer un libro con la aplicación de Amazon Kindle.
Y más, muchas cosas más gracias al Market desde el que puedo descargar multitud de aplicaciones. Y este, sin duda, es el mejor punto de las nuevas plataformas móviles. Su gran fortaleza. Y es que, si no encuentro nada que cubra una necesidad… ¡lo puedo crear yo mismo con herramientas gratuitas!. Y lo que es mejor… venderlo en el Market a módico precio y procurarme un dinerito extra que, en los tiempos que corren, no viene nada mal. La existencia de estos mercados de aplicaciones ha disparado el mundo de la programación indie, permitiendo a pequeños desarrolladores, publicar las aplicaciones que siempre han soñado ver en un teléfono móvil.
También ha posibilitado el desarrollo de juegos sofisticados en este tipo de terminales, como el Insunity de mis amigos de Wake Studios, propiciando que el mercado, antes restringido a las plataformas móviles de Nintendo y Sony, se expanda hasta límites insospechados y sea una fuente de ingresos para las pequeñas desarrolladoras, tema del que hablaré en una posterior entrada.
Creo que nadie, ni siquiera el que es considerado el padre del teléfono móvil, se imaginaba a dónde llegaría esta tecnología que ayudó a crear. Y, creo, que no sabemos hasta dónde puede llegar, cosa que me fascina. Son tantas las personas que tienen un teléfono móvil hoy en día que no es descabellado afirmar que, en algunos casos, este pequeño ordenador de mano haya sustituido al portátil y esté cambiando la forma que tiene la humanidad de interactuar entre si, como por ejemplo con aplicaciones como WhatsApp. También la forma de trabajar, puesto que en el entorno empresarial se hace uso de las populares Blackberry de Research In Motion (RIM) para mantenerse al tanto de las últimas novedades en su trabajo con la mayor seguridad.
Estos últimos años, sobre todo 2010 y 2011 han sido la era del “smartphone”, pero esto no quiere decir que la era haya acabado, sino que, simplemente, acaba de comenzar y, personalmente, estoy deseando ver a dónde nos puede llevar.