Ayer decidimos que ibamos a ir a Kamakura, como os contaba en mi entrada anterior, lo que no imaginaba es que iba a ser mi peor noche hasta la fecha en Japón. Un calor agobiante ha hecho que me levante con un dolor de cabeza inmenso y bastante mala cara.
Tras una ducha a las 06.00h para ver si se me pasaba un poco he decidido bajar a recepción a preguntar dónde podía comprar unas aspirinas y cual ha sido mi sorpresa ¡que me las han dado!. Me he tomado una en el acto y a los 3 o 4 minutos el dolor de cabeza era historia.
Debido a que necesitaba comer algo cuanto antes, por si la aspirina me afectaba al tener el estómago vacío hemos ido a comprar algo a un 7/11 que tenemos aquí al lado.
Yo me he decantado por un brick de leche (con una pajita extensible muy cuca) un croissant y un donut y Paw se ha cogido algo más tradicional, pastelitos de arroz con algas.
Tras comer hemos realizado el trayecto de tren que os comentaba ayer y nos hemos presentado en Kamakura, concretamente nos hemos bajado en la estación de Kita-Kamakura y de ahí hemos empezado a visitar templos.
Kamakura es una población que está plagada de templos y capillas, así que hemos ido a ver los tres templos más famosos y además el Buda gigante, muy conocido en la zona.
El primer templo que hemos visitado ha sido el Enkaku-ji, que estaba a 50 metros de la estación del tren, y para hacerlo hemos tenido que pagar una entrada de 300 yenes. Ha merecido y mucho la pena ya que es un sitio enorme en el que se respira mucha paz y tranquilidad.
Evidentemente con las fotos no os podéis hacer a la idea de cuanto es así,pero prometo que mañana o pasado subire alguno de los múltiples videos que hemos tomado ahí, es que estoy algo cansado, que hoy ha sido bastante paliza.
A continuación ha comenzado nuestra caminata de hoy bajo un calor considerable. Hemos recorrido los 1.1 Km que separaban Enkaku-ji del templo Meigetsu-in, ubicado junto a un bosque de bambú.
Posiblemente sea el templo que más me ha gustado, a pesar de ser el más pequeño, porque el paraje en el que estaba ubicado es una auténtica pasada, como podéis ver.
Tambiénn hemos tenido que abonar 300 yenes para disfrutar de este templo, pero merece la pena de verdad.
Tras otra caminata de 1.5 Km hemos llegado al templo más grande de los que hemos visitado,el Kencho-ji. Este templo es más lo que yo tengo en mente cuando oigo hablar de templos nipones. Edificios enormes de madera con bonitos jardines, incensarios… en fin, mejor lo véis con vuestros ojos
Tras visitar este templo nos hemos encaminado por un pasaje entre bosque hacia la estación de Kamakura, centro del pueblo, que estaba a unos 1.8 Km del templo.
Al llegar al pueblo nos hemos ido a la calle principal, Komachi, que estaba plagada de tiendecitas y restaurantes. Nosotros hemos entrado en el Yebisu, un pequeño restaurante regentado por una anciana encantadora que nos ha servido agua con hielo nada más entrar. Y es que parece que es costumbre el servir agua fresquita a los clientes sin que la pidan porque lo han hecho en casi todos los sitios dónde hemos comido.
Por 2.200 yenes por cabeza hemos comido un unagi udon excelente acompañado por una deliciosa sopa. Como hemos ido un poco tarde a comer, al final nos hemos quedado solos en el local y nos ha dado un poco de vergüenza pedir postre.
Por eso nos hemos ido a un supermercado para que Paw pudiera comprarse un mochi y una, cito textualmente,
cosa con forma de pescado cuya pasta era como la del Bollycao Dokyo y por dentro tenía una pasta indeterminada
Tras terminar el postre y descansar un poco nos hemos dirigido hacia el Buda gigante. Otros 1.9 o 2 Km hasta llegar, con un sol de justicia, pero ha merecido la pena.
Por 200 yenes he tenido acceso a una de las estatuas más increibles que he visto, absolutamente grandiosa, pero mejor os dejo con unas imágenes que ilustran la grandeza de este Buda.
Al volver no hemos seguido el mismo camino, sino que bajando por una calle llena de tiendas y gente hemos llegado a una estación de tren de una línea comarcal por decirlo de alguna forma que nos ha llevado hasta la estación de Kamakura desde la que hemos afrontado la vuelta a casa.
Al llegar nos hemos relajado, echado la siesta e incluso Paw se ha dado un baño y al dar las 19.00h hemos salido a cenar. Explorando por la zona del ryokan hemos dado con un restaurante de ramen, en el cual por 550 yenes por cabeza hemos cenado ramen de calidad, ni punto de comparación con el español que yo había probado. Mucha más cantidad por un tercio del precio, absolutamente increible y delicioso.
Además estaba puesto un programa estúpido japonés, rollo ruleta de la fortuna, pero en vez de pasta, ganaban pruebas… Vamos, un auténtico sin sentido, pero bien que nos hemos carcajeado
Al salir hemos paseado un poco por el barrio para bajar la cena y hemos ido a la salita comun del ryokan a ver si había alguien. Una pareja estaba allí leyendo y dándose un masaje en los sillones que hay para ello, pero no nos han hablado y nosotros, como hablaban entre ellos, no hemos metido baza.
Así que, dando el día por finalizado, hemos subido a la habitación con el objetivo de escribir estas líneas y dar por finalizado un día en el que todos los objetivos han sido cumplidos más que de sobra n_n.
Ahora, me voy al futón que hoy ha sido un día duro. Mañana más y mejor.
