28 Ago

Viaje a Japón: Días 10 y 11

Bueno, ahora mismo estoy en mi undecimo dia, apurando las últimas horas, más bien pasandolas relajado para terminar de recuperar ese cansancio que siento por lo ajetreado de las vacaciones.

Bueno, a lo que iba que me enrollo… Estos dos últimos días han sido muy intensos, tanto que como he llegado muy cansado no he escrito nada en el blog. Ahora me propongo solucionarlo :)

Situaos dos días en el pasado. Aquel era el día elegido para la visita del Museo Ghibli, así que cogimos el tren camino a Gotanda para cambiar, una vez más a la linea Yamanote para ir a Shinjuku. Ahí transbordamos a la línea Chuo para ir hasta Mitaka, lugar dónde se encontraba el museo pero… ¡oh tristeza, oh dolor! nos equivocamos de dirección y por eso llegamos como 20 minutos tarde. :S

Tras encontrarnos con Ruth y Alex en la estación de tren ellos cogieron el Neko Bus con destino el museo, ya que Ruth aún tenía la pierna dolorida, mientras que Paw y yo fuimos andando ya que estaba como a 10 minutos caminando y hacía un buen día. Esta decisión conllevo que Paw y yo estuvimos esperando hasta que pasaron 4 autobuses y no les habíamos visto así que entramos en el museo sin ellos.

Una vez dentro ya nos encontramos y todo fue bien, pero como véis, el principio del día fue algo caótico.

Es una lástima que no dejasen hacer fotos dentro del museo, porque es como estar dentro de una película de Miyazaki, por ejemplo en el edificio de los baños de “El viaje de Chihiro” .

Comenzamos a pasar por habitaciones repletas de libros, esbozos, ilustraciones, fotogramas… una auténtica pasada. Las únicas fotos que pude sacar son del edificio visto desde fuera y en la azotea del mismo que ahí asi que se podía.

Tras pasar por la tienda de regalos, en la que compre 2 chapas, un pin y 2 llaveros, Paw y yo bajamos de nuevo a la planta baja, ya que nos habíamos dejado de ver el corto que proyectaban.

Entramos y, tal y como esperaba, nos encontramos el corto en perfecto japonés, pero vamos, no nos costó mucho entenderlo. La historia iba de un cachorrillo que se escapa de casa porque quiere seguir a su amita (una niña pequeña) al colegio y nos cuenta sus peripecias hasta que se vuelven a reunir, propiciando así el final feliz.

La calidad del corto fue muy buena, y me lo pasé muy bien viendo la historia, pero no hubiera estado mal que colocasen subtitulos en ingles para los gaijin (y es que había muchos)

Tras la visita al museo, intentamos buscar un sitio para comer algo, pero como no había sitios cercanos, decidimos ir a un supermercado de la cadena Lawson que había enfrente del museo y comprar algo para llevar y comer en el parque.

Yo me compré una ensalada, que echaba de menos las ensaladas ;) , y un poco de sushi, además de unas galletitas que luego resultaron tener sabor a pipas. Ahhhh si, y una Fanta de Melocotón, que no me gustó tanto como la de Uva (a la que voy a echar mucho de menos) .

Tras comer nos encaminamos hacia la estación de Kichijoji, para volver a Shijunku y de ahí ir a Ebisu y coger la línea Hibiya hasta la parada más cercana a la Torre de Tokio.

Llegamos y tras unos breves momentos de indecisión, nos sentamos en un café ya que necesitabamos descansar para lo que nos esperaba.

Tras llegar a la Torre y pagar los 820 yenes que permitían acceder al observatorio principal a 150 metros de altura comenzamos a sacar fotos de Tokio mientras fuera anochecía. Ya las veréis en la galería, al final de la entrada, pero las vistas eran una auténtica pasada.

El día pasó y volvió a amanecer. Aquel día tocaba ir a hacer compras y el Karaoke, que para ello habíamos quedado con Ruth y Alex a las 18.00 en Shibuya, en la estatua de Hachiko.

La mañana se nos fue en ir repitiendo sitios, mirando regalos y cosas que nos habían pedido. Yo no encontré el libro de recetas de Teppanyaki que le quería llevar a Sergi ni las Shonen Jump para unos amigos de Jon :( pero si que me pille un par de libros en inglés para el viaje de vuelta.

Llegaron las 18.00h en un plis y nos plantamos en un karaoke. Nos llevaron a una salita privada, la 903, en la novena planta, y allí, a trancas y barrancas porque al principio no sabíamos como iban las cosas ni porque no había canciones en ingles, conseguimos cantar unas cuantas canciones.

Risas, mucha diversión, mucho desafino y más risas, ya lo veréis en los videos que subiré cuando llegué a España. La cosa es que pagamos una hora y media y al menos a mi se me pasaron como si fuesen cinco minutos.

Tras salir decidimos ir a Shinjuku a la calle de los yakitoris a cenar. Es una calle de lo más tradicional, pero cuidado, la sablada puede ser de escándalo, ya que no te dejan comer si no bebes algo y las bebidas son bastante caras.

Aún así la cena me gustó mucho, pero estuvo el problema del coste… y ya no fue lo mismo. Al final, parte encantado y parte dolido por el precio nos fuimos de allí camino al hotel. Nos despedimos de Ruth y Alex que volvían hoy a España y fuimos a dormir.

Antes de ir a dormir, estuvimos hablando con los belgas del ryokan un rato y luego yo llamé a mis padres mientras Paw se iba al onsen a seguir con la charla.

Aproximadamente a la 01.00h me acosté y dejé paso al día de hoy en el que solo he hecho una colada y ahora estoy terminando de hacer la maleta para mañana comenzar otra vez la odisea de 19 horas que nos llevará hasta Barcelona.

Un saludo a todos desde Japón, el último ya, pues el proximo será desde España. Muchas gracias por leernos y ¡nos vemos en el cyberespacio!

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