Hola a todos de nuevo desde Japón. Tras 21 horas de viaje y unas pocas de aventurero por las tierras niponas os escribo las crónicas de los dos primeros días que Paw y yo hemos vivido casi como si fuese uno solo.
Ayer, 17 de Agosto de 2009, despegamos a las 7.15h de la Terminal 2B del aeropuerto de Barcelona con destino Londres. Lo que en un principio iba a ser un paseo por el aeropuerto para recoger las tarjetas de embarque se convirtió en una larga espera de la que aún no sé el por qué. Bueno, quizá se deba a una mezcla entre la inutilidad de las máquinas de auto check-in y la gran cantidad de maletas a facturar.
Para colmo y tras ir la cosa tan lenta, un grupo de chicos se nos coló, con la excusa de que ya había uno de su grupo esperando por todos. Ejem… no quiero decir nada pero ¿qué maleducada que es la gente no? u_u¿
Tras estar cosa de una hora en la cola, recogimos en menos de un minuto las tarjetas de embarque y nos dirigimos a la puerta 51 desde la cual abordamos el avión de British Airways con número de vuelo 7077.
Tras un vuelo tranquilo, nos encontramos en la Terminal 3 del aeropuerto de Heathrow, en la que nos esperaban 5 horas de escala. Las pasamos más mal que bien entre comer y demás cositas. Se nos hicieron largas y aburridas en resumidas cuentas, y por lo tanto no os lo voy a detallar por miedo a aburriros a vosotros también.
A las 12.30h, hora de Londres, anunciaron que el vuelo 900 de Virgin Atlantic con destino Tokyo iba a ser embarcado por la puerta 20.
Tras unos minutillos de pateada con la maleta a cuestas llegamos al control del embarque, en el que sucedió la primera anécdota hilarante del viaje:
Nos hacían tres preguntas: “Did you pack the luggage yourself?”, “Do you carry items in the luggage for other persons?” y “Do you carry anything sharp?”
Pues bien, a esta última pregunta Paw contesto con un “Not yet” y se quedó tan pancho xD. La cosa es que le entendió si llevaba algo de las tiendas del aeropuerto y por eso le contesto que aún no xDDD.
En fin, no le pusieron más pegas y estuvimos esperando un rato en una sala que estaba tan fria como un congelador, a que nos llamasen.
Cuando entramos, descubrimos que los asientos eran bastante amplios y que encima de cada uno había un pequeño kit de viaje con manta, calcetines, cepillo y pasta de dientes… En fin cosas para hacer más comodo el viaje a cada uno de nosotros.
Durante el viaje vimos un par de peliculas, yo me vi un capítulo de Family Guy y además rellenamos los papeles necesarios para pasar por inmigración y aduanas una vez llegados a Japón.
De nuevo, todo el mundo sabe como es un viaje largo en avión, con sus turbulencias, sus colas para ir al baño, sus ejercicios anti-entumecimiento… No os voy a poder contar nada que no sepais ya
Tras aterrizar en suelo nipón comenzaba la odisea. Primero a pasar el control de inmigracion, en el cual te toman las huellas dactilares y te hacen una foto. Como dato curioso os dire que yo he tenido que repetir hasta 4 veces lo de las huellas dactilares, parece que la maquina no podía leerme
Tras eso pasamos el control de aduanas, en el que, por culpa de una azafata del avión, que nos indicó incorrectamente como rellenar el formulario, me hacen abrir la maleta para enseñar toda la tecnología que llevo encima, pero no me ponen ninguna pega. Es más, en todo momento el chico de la aduana estuvo muy atento y amable con nosotros.
Tras darnos la bienvenida a Japón, nos dejan salir a la zona de transito de la terminal. Ahí cambiamos de euros a yenes, tras rellenar un pequeño formulario y compramos el billete para el Narita Express.
Entre que ibamos supercansados y que la chica no se enteraba mucho al final no hemos sacado el combinado N’EX mas Suica así que en la segunda estación en la que hemos transbordado hemos tenido la suerte de dar con una pareja de chica española y chico japonés que nos han indicado muy amablemente donde y como conseguirla.
Una vez con la Suica en nuestro poder no hemos tenido ningún problema para encontrar el barrio dónde se encuentra el Kangetsu Ryokan, pero… dar con el edificio ha sido una tarea ardua. Nos hemos perdido un par de veces y al final hemos tenido que preguntar a un chico que ha mirado la dirección en el GPS del movil. Tambien los obreros y gente de la calle nos han señalado amablemente el camino.
A las 13.15h, hora local de Tokyo, hemos llegado por fin al alojamiento. Tras pagar y demás tramites nos hemos duchado y hemos salido a explorar un poco.
Al final nos hemos plantado en Shibuya, como podéis ver en las imagenes, donde por menos de 20 euros he adquirido una tarjeta SD de 8 GB con la que poder grabar videos en HD para subirlos a Vimeo.
Tras estar un par de horas dando vueltas por la ciudad, el cansancio nos ha alcanzado y hemos vuelto para cenar en un restaurante de sushi cercano al ryokan, donde el señor que lo regenta ha sido muy amable con nosotros.
El sabor del sushi no es ni comparable con el que hacen en España, las tiras de algas nori son mucho más sabrosas y el ambiente mucho mas auténtico, a pesar de que estabamos totalmente solos con el dueño.
Tras cenar, de vuelta al ryokan donde, con las ultimas fuerzas del dia, hemos planeado que hacer mañana (iremos a Ueno) y aprovechamos para escribir en nuestros blogs las impresiones de estos dos primeros días.
Ahora me vais a perdonar, estoy cansadisimo, mañana mas y mejor. Oyasumi
